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Árbol de jacaranda, Maui, Hawái. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

El peligro de un corazón endurecido

En el momento en que sienta que su corazón se está endureciendo, corra a Dios y pídale ayuda.

Hebreos 3.7-11

El pueblo hebreo que salió de Egipto fue testigo del poder de Dios: las plagas, el mar dividido, la columna de fuego. Sin embargo, al llegar el momento de tomar la tierra prometida, se negaron a creer que Dios les daría la victoria sobre los habitantes de Canaán. A pesar de las súplicas de Josué y Caleb, el pueblo se rebeló, buscando justificaciones para su incredulidad.

La respuesta del Señor fue aleccionadora: 40 años de vagar por el desierto (Nm 14.33-36). Esa generación no entraría en la tierra que Él había preparado para ellos. Como esta lección sobre la incredulidad y sus consecuencias era tan vital, Dios la mencionó una vez más en el Nuevo Testamento (He 3.7-11). No quería que nadie repitiera un error tan costoso.

¿Cómo se endurece un corazón? Es un proceso gradual que comienza al escuchar la Palabra de Dios sin aceptarla por completo. Esto lleva a manejar los asuntos sin la guía del Señor. Con el tiempo, se ignora la conciencia o se justifican decisiones contrarias a las Sagradas Escrituras, hasta que el corazón se vuelve tan duro que la voz del Espíritu deja de ser escuchada.

Si siente que su corazón se está endureciendo, hay esperanza. Confiésele su incredulidad al Señor y pídale que restaure su sensibilidad a su voluntad.

BIBLIA EN UN AÑO: JOB 39-42