Saltar al contenido principal
Toscana, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

El valor para obedecer

La gracia de nuestro Salvador nos fortalece para hablar con audacia y perseverar con fidelidad.

2 Timoteo 2.1-3

En el pasaje de hoy, el apóstol Pablo nos dice: “Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (v. 1). Él sabía que el Señor estaba a su lado y lo fortalecía para que las buenas nuevas fueran proclamadas. Y Pablo avanzó por fe (2 Ti 4.17).

De la misma manera, el Espíritu Santo nos da el valor y el poder para obedecer los mandamientos de Dios, de modo que podamos apoyarnos en su poder para sostenernos. Como creyentes, debemos…

  • Compartir conocimiento. La Iglesia no solo posee las buenas nuevas de salvación, sino también las riquezas de la Palabra de Dios. Guardar esas lecciones para uno mismo puede dejar a los incrédulos desamparados y privar a los hermanos cristianos de la sabiduría que necesitan.

  • Estar dispuestos a sufrir. Las dificultades son parte de la vida cristiana. Cristo nos advierte que enfrentaremos tribulación, pero ya Él ha “vencido al mundo” (Jn 16.33). No es de extrañar que Pablo recuerde a Timoteo que permanezca firme en el Señor y comparta la enseñanza (2 Ti 2.1, 2).

Pablo animó a Timoteo diciéndole: “Acuérdate de Jesucristo” (v. 8). Esto también se aplica a nosotros. Cuando nos enfocamos en el Señor, su gracia nos fortalece para ser valientes y obedecer.

BIBLIA EN UN AÑO: JOB 22-25