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Focas peleteras antárticas, Antártida. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Esperar la puerta correcta

Cuando Dios cierra una puerta, nos hace una invitación a caminar con Él por el camino que tiene para nosotros.

Hechos 16.5-12

Es natural sentirse decepcionado cuando una puerta se cierra. Sin embargo, muchas veces nuestro Padre celestial detiene nuestro avance para guiarnos hacia un camino más sabio. La diferencia está en nuestra reacción: ¿seguiremos insistiendo en la puerta cerrada o buscaremos la nueva oportunidad que Él ha abierto?

El segundo viaje misionero de Pablo estuvo marcado por varias señales divinas de “no pasar”. Aunque quería visitar las iglesias de Asia, el Espíritu Santo fue cerrándole puertas. Dado su fervor por el evangelio, cada impedimento debió haber sido muy desconcertante.

Pero Pablo siguió viajando en busca de un lugar para plantar una nueva iglesia, hasta que el Señor le abrió la puerta hacia Macedonia. Esta nueva ruta lo llevó a ciudades estratégicas como Filipos, Corinto y Éfeso, importantes centros comerciales donde mercaderes y personas influyentes podían ayudar a extender el evangelio mucho más lejos de lo que el apóstol habría logrado por sí solo.

La Biblia nos enseña a confiar en el Señor más que en nuestro propio entendimiento (Pr 3.5). Cuando seguimos la guía del Espíritu, aun dejando atrás puertas que esperábamos ver abiertas, Él dirige nuestros pasos hacia las correctas.

BIBLIA EN UN AÑO: EZEQUIEL 23-25