Saltar al contenido principal
Toscana, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

La importancia de los compañeros de oración

El Señor no espera que enfrentemos nuestras batallas solos; estemos dispuestos tanto a recibir ayuda como a brindarla cuando sea necesario.

Eclesiastés 4.9-12

Intente mantener los brazos levantados en el aire todo el tiempo que pueda. No importa cuán fuerte sea usted, con el tiempo le será imposible seguir sosteniéndolos en alto.

En Éxodo 17.8-16, Moisés oraba con fervor en lo alto de una colina mientras sus soldados combatían contra los amalecitas. Mientras sus brazos permanecían levantados, los israelitas prevalecían. Pero no podía mantener esa postura por mucho tiempo por sí solo. Necesitó que Aarón y Hur sostuvieran sus manos.

Dios nunca esperó que Moisés hiciera el trabajo solo, ni tampoco espera eso de nosotros. Dios ha diseñado su Iglesia de tal manera que el mundo reconozca a los cristianos por el amor que se tienen unos a otros (Jn 13.35). Dependemos en última instancia de Dios, pero como creyentes también dependemos los unos de los otros. Todos necesitamos un Aarón y un Hur: personas que nos sostengan y nos ayuden en nuestras intercesiones delante del Señor.

Pídale a Dios que traiga a su vida personas que con amor y fidelidad le sostengan en oración sin juzgarle ni esperar nada a cambio. Y pídale también que abra sus ojos para ver a quienes necesitan un Aarón y un Hur en estos momentos

BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 32-34