¿Es posible que nos sintamos débiles porque no estamos haciendo de nuestro tiempo de oración una prioridad? El Dr. Stanley invita a los oyentes a reservar un momento de silencio cada día para hablar con Dios. Acérquese al Padre en oración, para que Él le dé la fuerza que necesita.
Bosquejo del Sermón
A veces, solo nos da tiempo de elevar una oración rápida mientras manejamos, o antes de acostarnos a dormir. Pero dedicar tiempo para orar sin prisa transforma nuestro andar con Dios. Esta semana, el Dr. Stanley nos exhorta a darle prioridad a la oración.
Pasaje clave: Marcos 1.35-37
Lecturas de apoyo: Salmo 37.4; 119.165; Isaías 55.3; Mateo 7.7; Marcos 11.20-24; Santiago 4.2
¿Qué lugar tiene la oración en su agenda diaria? ¿Cuánto tiempo aparta para hablar a solas con Dios?
► “Dedique tiempo a Dios, y escoja un lugar en donde pueda hablar con Él cada día; y deténgase a observar lo que sucederá en su vida”.
Demos prioridad a la oración:
Jesucristo casi siempre dedicó tiempo para orar en un lugar a solas (Mr 1.35-37).
Dios merece que pasemos tiempo a solas con Él.
La oración marca el rumbo y la dirección para cada día.
Cuando descuidamos la oración, dejamos de recibir las fuerzas, la lucidez y la dirección que Dios ofrece.
La oración debe ser fortalecida por la fe:
Debemos confiar que Dios ha prometido responder nuestras oraciones de acuerdo a su sabiduría, amor y tiempo (Mr 11.22-24).
Muchas personas no reciben porque no piden (Stg 4.2).
Dios no responde nuestras oraciones en base a nuestros méritos. Sus bendiciones y respuestas fluyen de sus promesas, amor y bondad.
Las oraciones fluyen de una relación con Dios:
Dios se deleita en darnos los deseos de nuestro corazón cuando nos deleitamos en Él (Sal 37.4).
Nuestras oraciones son más efectivas cuando fluyen de una relación diaria con el Señor, y no son algo que solo hacemos cuando enfrentamos necesidades.
Dios “escudriña” nuestras oraciones en perfecta sabiduría, al darnos lo que necesitamos en lugar de todo lo que deseamos.
► “El Padre necesita tiempo a solas con sus hijos; no por lo que le decimos, sino por lo que necesita decirnos”.
La oración es fortalecida por las Sagradas Escrituras:
La Palabra de Dios ayuda a enfocar nuestras oraciones y nos guarda de las distracciones espirituales que provienen del enemigo.
La Biblia nos ofrece las palabras, las promesas y la perspectiva que guía nuestras oraciones.
Establece un compás para la oración:
Jesucristo dedicó tiempo cada día para estar a solas con su Padre celestial (Mr 1.35).
Dedicar un lugar y un tiempo específico nos ayuda a mantenernos fieles.
Los resultados de orar con fe:
Las mayores dificultades se pueden vencer cuando tenemos fe en que Dios obra a nuestro favor (Mr 11.23).
La fe nos permite alcanzar lo que el Señor ha preparado para nosotros, sin importar lo difícil que parezca.
Nuestro Padre celestial hará lo necesario para contestar nuestras oraciones (Mt 7.7).
Dios nos mostrará su plan y su voluntad si lo buscamos con diligencia.
Después de ver el sermón
El Dr. Stanley dijo: “Aparte un tiempo y un lugar para Dios”. ¿Cómo podemos poner en práctica estas palabras? Mencione el obstáculo más grande que le impide tener una vida de oración diaria; y pídale a Dios que le ayude a removerlo.
Piense en una situación difícil que hoy enfrenta. En vez de apresurarse para tratar de arreglarla, dedique tiempo para hablar con Dios de ese asunto. Puede orar de esta manera: Señor, confío en tu bondad aun en aquello que no comprendo. Ayúdame con _______________. Muéstrame tu voluntad y dame la fe para seguirla. En el nombre del Señor Jesucristo, amén.