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Ovejas en las Montañas Dolomitas, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

La intimidad con Dios

La gracia de Dios en nuestra vida es un regalo, no una recompensa.

Romanos 8.14-17

¿Cómo describiría su relación con Dios? ¿Es como un amigo con quien se reúne de vez en cuando, o como un miembro de la familia que está presente en su vida diaria? Es probable que su vínculo se encuentre en algún punto intermedio.

Cualquiera que sea el estado de su relación con el Señor, tenga la seguridad de que Él desea algo más cercano y profundo. Dios anhela una conexión tan intensa que palabras como amistad y comunión no bastan para describirla.

De todas las criaturas en la Tierra, los seres humanos somos los únicos creados a la imagen de Dios. Como el Padre celestial, podemos pensar, razonar, sentir y tomar decisiones, aunque no hacemos ninguna de estas cosas con la misma plenitud ni de manera perfecta como Él.

Cristo llamó “amigos” a sus seguidores (Jn 15.15), y Pablo escribió que los creyentes son hijos de Dios (Ga 4.7). No se trata de relaciones distantes: al pasar tiempo con Él, llegamos a estar tan cerca como un hijo que es amado por su padre.

Algunos creyentes se equivocan al pensar que para complacer a Dios hay que hacer algo “cristiano”. Cuando la forma de agradar a nuestro Padre es siendo cristianos. Él quiere que vivamos de tal manera que otros vean que Él es nuestro Padre y mejor amigo.

BIBLIA EN UN AÑO: 2 REYES 13-25