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Valle de los Monumentos, Arizona. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

La mayor prueba de Abraham

La obediencia a Dios a menudo choca con la razón.

Génesis 22

Abraham enfrentó una de las mayores pruebas de obediencia registradas en las Sagradas Escrituras: Dios le pidió que sacrificara a Isaac, su hijo. Cuesta imaginar la confusión y el dolor que esto le causó, pero aun así se dispuso a obedecer. Su respuesta nos deja valiosas lecciones sobre confiar en nuestro Padre celestial:

  • La obediencia a menudo choca con la razón. Después de decirle a Abraham que tendría una descendencia tan numerosa que no podría contarse, Dios le pidió que sacrificara a Isaac, el niño que sería el padre del linaje prometido. Aunque la instrucción parecía ilógica, Abraham confió en que Dios cumpliría su palabra (He 11.17-19).

  • La obediencia significa dejar las consecuencias en manos de Dios. Las palabras y las acciones de Abraham indican que creía en la soberanía divina. Al llevar a Isaac al monte Moria, dijo a sus siervos: “Yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos, y volveremos a vosotros” (Gn 22.5). No dijo: “Yo volveré”, sino que expresó la firme esperanza de que ambos regresarían. Confiaba en que Dios restauraría de alguna manera al joven para cumplir su promesa (Gn 22.13, 14).

¿Ha enfrentado usted alguna prueba de obediencia? Ore pidiendo ayuda para confiar en Dios, sin importar el resultado.

BIBLIA EN UN AÑO: LEVÍTICO 11-13