Saltar al contenido principal
Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Nuestra responsabilidad de descansar

En la vida puede haber frustraciones, pero si tenemos en cuenta que el tiempo de Dios es perfecto, podemos pedirle que nos ayude a esperar con paciencia.

Salmo 37.6-8

Ayer comenzamos a leer el Salmo 37 y hablamos de lo que debemos hacer para recibir las peticiones de nuestro corazón. Pero si seguimos leyendo, encontramos que el salmista nos anima a descansar en el Señor y a esperar pacientemente a que Dios actúe.

Descansar suena fácil, pero a veces puede requerir una fuerza sobrenatural. Nuestra tendencia natural es precipitarnos, preocuparnos e imponer nuestros planes, la cual aleja nuestra mente del deleite y la confianza en el Señor. Cuanto más fuerte es nuestro deseo, más impaciente somos. A veces incluso podemos tratar de darle a Dios un cronograma, pero el verdadero descanso ocurre en el suyo. Solo Él entiende cada circunstancia y conoce el momento preciso, el mejor, para responder a nuestra oración.

Por tanto, los principios básicos del Salmo 37 están interrelacionados: debemos pasar tiempo disfrutando de Dios para aprender a confiar en Él y comprometernos con su camino. Y hacer esto nos libera para descansar en su control y esperar pacientemente a que Él actúe.

Tómese un momento para orar, diciendo: Padre, gracias por concederme los deseos de mi corazón. Ayúdame hoy a deleitarme en ti, a entregarte todo y a descansar sabiendo que tú tienes todo bajo control. Esperaré por tu tiempo perfecto. Amén.

Biblia en un año: 1 Crónicas 25-27