Ayer aprendimos que Dios es nuestro protector. Los versículos de hoy del Salmo 121 explican cómo Él también es nuestro guardador, quien nos preserva en todo momento y en todo lugar.
“[No] se dormirá el que te guarda” (Sal 121.3 NVI). Aquel que cuida de nosotros no necesita dormir; siempre está en nuestros clamores, aun cuando nuestros sentimientos indiquen lo contrario. Si alguna vez siente que ha sido olvidado, recuerde que los sentimientos cambian, pero Dios permanece constante.
“Jehová es tu guardador… Él guardará tu alma” (Sal 121.5, 7). Además de preservarnos física y espiritualmente, nos guarda de malos pensamientos, palabras dañinas y acciones inapropiadas. Su Espíritu Santo nos da advertencias para apartarnos del mal, y también nos guía para que crezcamos en santidad.
“El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre” (Sal 121.8). Dios es soberano. Él está con nosotros siempre —protegiendo, dirigiendo y enseñando. Nos acompaña y nos guía incluso en las tareas pequeñas que parecen insignificantes.
Dios siempre está con nosotros (Mt 28.20). Nunca podemos escapar del precioso amor y cuidado de nuestro Padre celestial, Aquel que nos protege mejor de lo que nadie podría hacerlo.
BIBLIA EN UN AÑO: JOB 5-8