Nada es imposible para Dios. Ningún obstáculo lo desconcierta. Aunque sabemos que el Señor es soberano, nos cuesta mantener esta perspectiva, como les ocurrió a los discípulos en el pasaje de hoy. Cuando surgen dificultades, con frecuencia...
Cambiamos de enfoque. Durante las pruebas, dejamos de mirar al Señor y fijamos la atención en los problemas. Cuanto más los observamos, más grandes parecen, y al darles vueltas, nuestra mentalidad puede volverse negativa.
Evaluamos mal nuestros recursos. En la dificultad, hacemos un inventario de nuestra fuerza y habilidades, aunque no son suficientes para enfrentar las pruebas de la vida (Jn 16.33). Mientras que los recursos de Dios son ilimitados: su poder es infinito y su sabiduría, perfecta.
Vemos los obstáculos como barreras. El Señor puede demostrar su asombroso poder a través de nuestras dificultades (2 Co 12.7-10). En medio de las pruebas crece nuestra fe y conocemos mejor a nuestro Padre celestial. Si los vemos solo como problemas, nos perdemos las demostraciones de su amor, poder y sabiduría.
Que cada día comencemos con un enfoque centrado en Cristo, dependiendo de sus recursos y confiando en su poder.
BIBLIA EN UN AÑO: JEREMÍAS 18-21