Es imposible vivir en este mundo sin enfrentar momentos de incertidumbre, duda, confusión y temor. La Biblia no descarta estas inquietudes; más bien, nos guía para atravesarlas. Aunque la Palabra de Dios es clara respecto a la adversidad que todos enfrentamos, también promete que tenemos un Guía que nunca nos dejará ni abandonará (He 13.5, 6). Por eso, ante las pruebas debemos presentar a Dios nuestros temores y preocupaciones, y avanzar con fe, confiando en que Él actuará para su gloria y nuestro bien (Sal 56.3, 4).
Dios puede usar las dificultades como una herramienta para convertirnos en las personas que Él desea que seamos. La adversidad es una oportunidad para purificar nuestra fe. Así que, si usted está atravesando un tiempo difícil, ore pidiendo discernimiento y pregúntese: ¿Será esto algo que Dios está permitiendo para acercarme más a Él? Luego, crea que Él está obrando en su vida para producir algo beneficioso —e incluso hermoso— que nunca podía haber esperado.
Solo Dios es soberano y desea ser reconocido como tal en nuestra vida. Confíe en Él incluso en medio de circunstancias difíciles y recuerde la promesa que Dios nos ha hecho de que la adversidad obrará para nuestro bien (Is 64.4; Fil 2.13).
BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 21-23