Dios desea hacer mucho más en la vida del creyente de lo que muchos creen. Es decir, sabemos que Él puede hacer grandes cosas, pero quizá dudamos de que las haga por nosotros.
Oscilar entre la fe y la duda agota al creyente. Si queremos que nuestros temores se calmen, debemos decidir obedecer en lugar de guiarnos por los sentimientos. Pedro caminó sobre el agua porque eligió avanzar con confianza y no apoyarse solo en la razón. De igual manera, nuestra fe se fortalece cuando entendemos que creerle a Dios es una decisión.
Una segunda acción del creyente fiel es mantener la mirada en Dios. Cuando nos enfocamos solo en las circunstancias, quedamos limitados por nuestra visión. Pedro se sostuvo sobre el agua mientras miró al Señor Jesús, pero al fijarse en la fuerza del viento, comenzó a hundirse.
Por último, una manera eficaz de mantener nuestro enfoque en el Señor es llenar la mente con su Palabra. La Biblia nos recuerda su fidelidad y nos ayuda a vencer la preocupación cuando perdemos de vista la verdad.
Decida creer que el Señor obrará a su favor (Is 64.4) y enfóquese en Jesucristo. Él le ayudará como ha prometido, y honrará su fe firme.
BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 11-14