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Provincia de Río Negro, Patagonia, Argentina. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Todos tenemos un testimonio hermoso

Al testificar con fidelidad, Dios usa nuestro testimonio para alcanzar a otros.

Salmo 126

Nos encantan las historias inspiradoras. Las biografías de quienes aprovechan una segunda oportunidad suelen estar entre las más populares. Pero pocos viven algo tan dramático; la mayoría somos personas comunes y corrientes. Por desdicha, algunos creyentes piensan que ser “normales” hace que su testimonio sea menos valioso. Nada más lejos de la verdad.

Un testimonio personal es una manera de expresar lo que Dios ha hecho y está haciendo en nuestra vida. Por muy comunes que parezcan nuestras palabras frente a las de otros, el Señor se encargará de que impacten a quienes necesitan escucharlas.

Imagínese esto: una niña de 6 años acepta a Cristo. A medida que crece, podrá contar a sus amigos la grandeza de Dios, explicando que Él le hizo claro el evangelio cuando era niña y que sigue revelándole cosas nuevas con el tiempo. Cuando tenga 80 años, podrá hablar de toda una vida caminando con el Señor Jesucristo. Su testimonio tal vez no sea “emocionante”, pero no necesita serlo. Será oro espiritual.

Sea cual sea su historia, Dios puede usarla y la usará. Usted no tiene idea de cuán lejos puede llegar su testimonio. Dios dice que su Palabra no volverá a Él vacía (Is 55.11). Y la historia de la gracia salvadora del Señor Jesús siempre vale la pena contarla.

BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 5-7