Si alguien le preguntara si tiene conciencia de la existencia de Dios, quizás respondería: “¡Claro! Voy a la iglesia y leo mi Biblia”. Pero vayamos un paso más allá: ¿está usted consciente de la presencia del Padre celestial en su vida diaria?
Esta segunda pregunta es un poco más personal, ¿verdad? Tal vez piense: No estoy seguro. ¿En realidad estoy consciente de la presencia de Dios cada minuto de cada día? Nos gustaría tener esa conciencia constante, pero puede ser difícil. Requiere hacernos preguntas serias y realizar cambios necesarios.
En tiempos difíciles, solemos orar con más intensidad: “¡Ayúdame! ¡Dame fuerzas!”. O decimos: “Yo puedo hacerlo”. ¿Nota el factor común? El enfoque está en el yo, dejando al Señor fuera y centrándonos en el problema, como si pudiéramos resolverlo por nuestra cuenta. Esta mentalidad puede impedirnos ver lo que Dios está haciendo.
Hay ocasiones en que el Señor se hace imposible de ignorar, como cuando proveyó el maná, haciendo “llover pan del cielo” (Ex 16.4). Pero la mayoría de las veces, Dios se nos revela de maneras pequeñas, momento a momento, como lo hizo con el aceite y la harina de la viuda que nunca se agotaron. A partir de hoy, esté atento a la evidencia de que Él está obrando en su vida.
BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 1-4