El pasaje de hoy tiene lugar en el mar de Galilea, cuando ya ha pasado la mejor hora para pescar y los pescadores limpian sus redes en la orilla. Sin embargo, a petición del Señor Jesús, uno de ellos vuelve a echarlas al agua. Aunque la experiencia de Pedro le dice que será inútil, obedece. Su confianza es recompensada con una pesca extraordinaria, tanto que las redes se rompen.
Como creyentes, queremos ser como el discípulo, vencer nuestras dudas y seguir a Dios con valentía. Pero a veces, si lo que Él nos pide parece poco razonable, podemos apoyarnos en la lógica humana para decidir si confiar o no. También puede haber la tendencia a dudar cuando nuestro conocimiento o experiencia parecen contradecir su plan.
Hay un tiempo para buscar conocimiento y el consejo piadoso, pero cuando el Señor deja clara su voluntad, estamos llamados a actuar (Sal 119.60). Ninguna opinión importa excepto la del Señor, quien promete obrar siempre para nuestro bien (Ro 8.28) y quien nunca se equivoca.
La próxima vez que se encuentre dudando, piense en qué es lo que le hace vacilar. Luego, ore de manera específica para superar ese obstáculo de fe, con la convicción de que Dios bendice los pasos que damos para obedecerlo.
BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 8-10