Si usted nunca ha experimentado la presencia de Dios, puede preguntarse cómo Él se revela a los creyentes. Nuestro Padre celestial tiene muchas maneras diferentes de acercarse a sus hijos:
Dios habla. Puede que no escuchemos la voz audible del Señor, pero Él todavía habla clara y poderosamente a nuestro corazón. Su comunicación puede ser tan inconfundible que quienes lo escuchan recuerdan el mensaje y la emoción que sintieron.
Dios envía un mensaje. A veces el Señor nos habla por medio de otras personas. David recibió corrección a través del profeta Natán (2 S 12.1-7). Hoy Dios puede guiarnos mediante un sermón o la conversación con un amigo sabio. Ignorar esas impresiones es imprudente; el mensaje podría ser más duro fuera del tiempo perfecto del Padre.
Dios da a conocer su presencia a través de su Palabra. El Señor nos habla a través de las páginas de las Sagradas Escrituras. Cuando pasamos tiempo meditando en su Palabra, Dios sigue dándonos nuevas verdades y perspectivas (Sal 1.2; Sal 119.99).
El Señor es real y está presente en este mundo. Quiere estar cerca de nosotros para que podamos tener contentamiento, valor y gozo como resultado de su presencia. Pero para oír lo que dice, debemos hacer una pausa y escuchar.
BIBLIA EN UN AÑO: JOSUÉ 23-24