En algún momento, todos experimentamos ansiedad, pero la buena noticia es que no tenemos que quedar presos por ella. Los cristianos tenemos herramientas y un Ayudador para romper ese tipo de ataduras.
Para confrontar y superar el miedo, primero debemos reconocerlo. Tras admitirlo, es importante identificar la naturaleza de nuestra preocupación; a veces la ansiedad surge sin razón aparente, pero el Espíritu Santo puede revelar lo que nos mantiene atados.
El siguiente paso es derrotar la influencia de la ansiedad, y no hay mejor herramienta que la “espada del Espíritu”: la Biblia (Ef 6.17). La Palabra de Dios aborda muchos miedos específicos; una concordancia puede ayudarle a encontrar versículos que traten sus preocupaciones específicas.
Cuando se sienta ansioso, ore a Dios con Isaías 41.10 y dígale: “Aquí está la promesa que hiciste, y la creo porque nunca mientes. Así que confiaré en que obrarás en esta situación”. Confiar en el Señor es la mejor manera de liberarse del miedo. Nuestras emociones son poderosas, pero no deben dirigir nuestra vida. Podemos apoyarnos en las promesas de Dios, sabiendo que estamos seguros bajo su amoroso cuidado.
BIBLIA EN UN AÑO: DEUTERONOMIO 33-34