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Wausau, Wisconsin. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Para enfrentar nuestro miedo

El miedo es una trampa que nos limita física, mental y espiritualmente.

Salmo 91.1-10

El miedo puede colarse en la vida sin que nos demos cuenta. De hecho, su intrusión puede ser tan sutil que quizás no reconozcamos cómo afecta nuestras decisiones, salud y espíritu.

El miedo puede parecer insignificante al principio, pero pronto comienza a afectarnos de muchas maneras. Físicamente, genera tensión que nos impide relajarnos y disfrutar la vida. Y mentalmente, la preocupación nubla el pensamiento, limitando nuestra claridad y nuestra capacidad de considerar nuevas posibilidades.

La parálisis mental que acompaña al miedo descontrolado es peligrosa para la vida espiritual. Si no lo entregamos a Dios, un solo temor puede dominarnos y llenarnos de inquietud, llevándonos a la indecisión y al miedo a equivocarnos. Así terminamos atrapados, evitando actuar, y dejamos de crecer como cristianos, además de vernos limitados en el trabajo y en la vida familiar.

Hay momentos en los que todos experimentamos miedo. Eso es parte de ser humano. Pero si permitimos que la preocupación nos paralice, no podemos depositar nuestra confianza plena en Dios y seguirlo de todo corazón (Sal 27.1). Pídale al Señor que le revele dónde la ansiedad le está deteniendo, y que le ayude a enfrentarla.

BIBLIA EN UN AÑO: DEUTERONOMIO 31-32