Saltar al contenido principal
Cuello de cisne del Río Colorado, parque nacional Canyonlands, Utah. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Cómo ser de bendición

Nuestra decisión de bendecir puede tener un impacto de gran alcance.

23 de enero de 2026

Salmo 5.11, 12

¿Alguna vez ha estornudado en público y alguien le ha dicho “¡Salud!” o “¡Dios le bendiga!”? Piense en lo que significa: es una petición de favor divino. Si realmente deseamos recibir una bendición, hay varias cosas que podemos hacer.

Primero, podemos bendecir a otros orando por ellos, siendo específicos. Imagínese el ánimo que esto dará a quienes ven que nos preocupamos lo suficiente como para orar con intención, y que Dios responde a esas peticiones.

Segundo, podemos pedir el favor del Señor sobre eventos y situaciones, confiando en que Él responderá según su voluntad. Por ejemplo, es válido pedir que su presencia se manifieste en un servicio y toque los corazones de quienes asisten.

Tercero, podemos bendecir a Dios (Sal 104.1). Hacemos esto expresando alabanza y gratitud por su carácter y lo que ha hecho tanto en nuestra vida como en la de aquellos por quienes intercedemos.

El Señor provee una amplia variedad de bendiciones, y desearlas es normal y universal. De hecho, mientras anhelamos bendiciones divinas, ¿por qué no aplicar la regla de oro como motivación para bendecir a otros, incluyendo a Dios mismo, a través de la oración y el servicio?

BIBLIA EN UN AÑO: ÉXODO 22-24

Otros devocionles


Ver todas las meditaciones diarias