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Pingüinos en la Patagonia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Cuando Dios no sana

En tiempos de sufrimiento, pérdida y dolor, recuerde que Dios obrará todo para bien en la vida de sus hijos.

13 de enero de 2026

Proverbios 3.3-6

Si Dios es Todopoderoso, ¿por qué más personas no experimentan sanidades milagrosas? Hay varias razones para esto. Algunas veces no lo pedimos. Otras veces pedimos con motivos equivocados o falta de fe. Y luego está la razón que no nos gusta escuchar: Dios puede decidir no sanar.

Pensemos en Pablo, quien pidió tres veces al Señor que le quitara su “aguijón” (2 Co 12.7, 8), pero este permaneció. Su reacción nos enseña mucho: no cuestionó a Dios ni se quejó, sino que reconoció que el poder divino se perfecciona en la debilidad y decidió confiar en Él.

Nosotros también podemos confiar en que nuestro Padre celestial obrará todo para bien en la vida de sus hijos (Ro 8.28). De hecho, el crecimiento del carácter suele ocurrir en momentos de sufrimiento, pérdida o dolor. Aunque la adversidad es incómoda, podemos sentir esperanza e incluso gozo en lo que Dios está logrando a través de nuestras experiencias dolorosas.

Al final, nuestro Padre se glorifica y bendice a sus hijos. A veces lo hace mediante sanidades milagrosas, pero con frecuencia nos refina a través de la dificultad. Como el oro y la plata, nuestros corazones se purifican en el fuego de las pruebas. Podemos confiar en su plan y descansar en su amor.

BIBLIA EN UN AÑO: GÉNESIS 42-45

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