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Alaska. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

El poder de la oración colectiva

Cuando escuchamos, ayunamos y oramos, podemos ver a Dios obrar de maneras que no esperábamos.

2 Crónicas 20.1-30

Cuando Josafat vio que se acercaba el peligro, lo primero que hizo fue acudir a Dios. Proclamó un ayuno en todo Judá, y personas de todas partes vinieron a buscar al Señor juntos. Al llamar al ayuno y a la oración, el rey reconoció que la crisis exigía una dependencia total de Dios.

Aunque Josafat era rey, reconoció sus limitaciones y buscó ayuda. Podía confiar en su posición o en su poder militar, pero pidió a su pueblo apoyo en oración. A veces nos sentimos incómodos al pedir a otros que oren por nosotros; sin embargo, es bueno presentarnos ante el Señor con otros creyentes en tiempos difíciles. El Cuerpo de Cristo depende de esta cooperación.

Cuando el pueblo de Judá se reunió, Dios dio una solución por medio de un profeta. Josafat fue bueno para escuchar con humildad y sabio para obedecer (2 Cr 20.18-20). Como resultado, los israelitas fueron librados sin necesidad de sacar un arma. Porque su humilde rey escuchó, fueron testigos de una victoria extraordinaria de Dios (2 Cr 20.22-30).

Debemos afinar nuestros oídos a la voz de Dios. A veces habla a través de personas inesperadas y dice cosas que no esperamos. Pero Él proveerá soluciones si estamos dispuestos a prestar atención a sus palabras.

BIBLIA EN UN AÑO: PROVERBIOS 16-18