¿Qué le ha llevado a sentirse desanimado? A veces la razón es fácil de identificar, pero otras veces hay factores sutiles y menos evidentes. Las cosas que pueden contribuir al desaliento incluyen...
Un área de debilidad. Algunos pecados parecen dominar nuestra vida y, aunque intentemos vencerlos, seguimos luchando. Esto puede hacer que lleguemos a sentirnos desalentados.
La oración no respondida. Cuando la respuesta es no o todavía no, en especial tras mucho tiempo de oración, podemos perder la esperanza.
La falta de oración. No entender el tiempo de Dios puede desanimarnos, pero dejar de orar solo profundiza la desesperación. Perseverar en la oración nos conecta con la esperanza.
La sensación de no poder agradar a Dios. Es consecuencia de una fe basada en obras, que supone erróneamente que su favor depende de nuestras acciones. Sin embargo, la Biblia enseña que el amor de Dios se basa en su gracia, no en lo que hacemos.
El Salmo 46 nos dice: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (v. 1). La próxima vez que se sienta desalentado, ore al Señor con este versículo, pidiéndole que le llene de su paz y gozo.
BIBLIA EN UN AÑO: PROVERBIOS 26-28