El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo planearon y crearon una Tierra y un cielo preciosos. Sin embargo, aun antes de que Adán y Eva fueran formados, Dios sabía que el pecado entraría en el mundo y nos separaría de Él. No obstante, ya existía un plan para nuestra redención. En el cumplimiento del tiempo, el Hijo de Dios tomó forma humana y habitó entre nosotros para llevarlo a cabo (Ro 5.6).
El Señor no hace nada de manera improvisada; cada uno de sus planes se cumple en el momento preciso. Esta verdad no se aplica solo a los grandes acontecimientos de la historia, sino también a cada creyente. Él determinó el día en que naceríamos y conoce cada detalle de nuestra vida. Y así como en el nacimiento de Cristo, en el cumplimiento del tiempo ejecutará su voluntad en nuestra vida. Ha prometido que todas las cosas obran para bien de quienes lo aman y son llamados conforme a su propósito (Ro 8.28).
¿Está usted confiando en el plan de Dios para su vida? Aquel que posee conocimiento y sabiduría perfectos sabe lo que hace. Confíe en que Dios tiene un tiempo perfecto, aun cuando las circunstancias le tienten a adelantarse o a perder la esperanza. Él es fiel para completar lo que ha comenzado, y nunca llega tarde.
BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 35-36