Saltar al contenido principal
Casa en el puente Scudi, Venecia, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Hacer discípulos

El discipulado es una oportunidad para animar e invertir en la vida de los nuevos creyentes.

2 Timoteo 2.1, 2

La Biblia nos enseña a hablar a otros acerca de Cristo. Y aunque compartir el evangelio es una gran bendición, nuestra responsabilidad no termina allí. También debemos acompañar y animar a los nuevos creyentes. Piense en quienes han invertido en usted a lo largo de los años, ayudándole a conocer a Jesucristo y a crecer en su fe (Pr 27.17). ¿Dónde estaría usted sin su amor?

Este tipo de inversión se llama discipulado, y es tanto un honor como un privilegio. Como cristianos, podemos compartir el evangelio y acompañar a otros en su crecimiento espiritual. Lo hacemos compartiendo lo que Dios nos ha enseñado por medio de su Palabra y de nuestra experiencia:

  • Pasar tiempo con Dios. Eso nos mantiene en sintonía con su Espíritu.

  • Estar preparados con un plan. Los nuevos creyentes necesitan practicar los fundamentos de la vida cristiana: leer la Biblia, orar y encontrar una comunidad donde crecer en la fe.

  • Compartir lo que implica seguir a Cristo. Saber qué esperar les dará confianza a medida que maduran espiritualmente.

Todos enfrentamos luchas al aprender los fundamentos de la vida en Cristo. Por eso necesitamos hermanos que nos brinden consejo y ánimo para avanzar en el camino de la fe (1 Ts 5.11).

BIBLIA EN UN AÑO: MATEO 25-26