Saltar al contenido principal
Grandes Montañas Humeantes, Tennessee. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

La respuesta de Dios al pecado

Dios trata con el pecado de diferentes maneras, pero su carácter permanece inmutable.

Génesis 20.1-7

Ayer hablamos sobre el origen del pecado; consideremos hoy cómo responde a él nuestro Dios soberano. Su respuesta revela mucho acerca de su carácter.

A veces el Señor permite que el pecado siga su curso completo. Después del éxodo, prometió bendiciones a Israel si eran obedientes; cuando desobedecieron una y otra vez, Él “los dejó a la dureza de su corazón” (Sal 81.8-12). Dios seguía teniendo el control, pero decidió permitirles que experimentaran las consecuencias de su rebelión.

En otras ocasiones, Dios intervino para proteger a los vulnerables. Por ejemplo, cuando Abraham mintió diciendo que Sara era su hermana, el rey de Gerar la llevó a su casa sin conocer la verdad. Dios intervino para evitar consecuencias injustas, no anulando la voluntad humana, sino protegiendo a quienes estaban en riesgo (Gn 20.6). Y para los creyentes, también promete limitar el efecto de la tentación y proveer una vía de escape (1 Co 10.13).

A veces no entendemos por qué el Señor permite que algunos pecados sigan su curso y en otras situaciones interviene. Sin embargo, podemos confiar en que su carácter no cambia (Stg 1.17) y que siempre cumple sus promesas (2 Co 1.20). Aunque sus respuestas varíen, su bondad permanece inmutable.

BIBLIA EN UN AÑO: AMÓS 5-9