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Sermón de TV

El Espíritu Santo: El que santifica al creyente

Descubra cómo la presencia santificadora del Espíritu Santo puede ayudarle a tener mayor madurez espiritual y a experimentar una relación más cercana con el Señor Jesucristo.

Predicado por primera vez el 25 de febrero de 1990

¿Qué significa ser transformado a la imagen de Cristo? En este mensaje, el Dr. Stanley explica cómo Dios utiliza el poder del Espíritu Santo para moldear progresivamente nuestro carácter y hacernos más semejantes a Cristo. Descubra cómo la presencia santificadora del Espíritu Santo puede ayudarle a tener mayor madurez espiritual y a experimentar una relación más cercana con el Señor Jesucristo.

Bosquejo del Sermón

¿Se ve a sí mismo como un santo o como un pecador? Como todos cometemos errores, la primera opción parece poco probable. Sin embargo, en la Biblia, Dios declara quienes somos en Él. Esta semana, el Dr. Stanley nos ayuda a comprender mejor las diferentes etapas de la santificación y nuestro papel en cada una de ellas.

Pasaje clave: 2 Tesalonicenses 2.13

Lecturas de apoyo: 1 Corintios 1.1, 2; 5.1, 2; 6.1, 2, 6-11; Colosenses 3.5-8; 1 Tesalonicenses 4.1-8, 16, 17; 5.23; 1 Pedro 1.13-15; 1 Juan 3.1, 2

Somos considerados santos desde el momento en que depositamos nuestra confianza en Jesucristo. A partir de ese instante, el Espíritu Santo continúa obrando a lo largo de nuestra vida.

Definición de santificación:

  • Para ser santificado, una persona u objeto es apartado por Dios y para Dios (2 Tesalonicenses 2.13).

  • Un santo es una persona que ha sido salva por gracia y apartada por Dios. No es un título ganado por tener una virtud excepcional, sino una posición otorgada en el momento de la salvación.

  • Todos los creyentes en Cristo son santos, sin importar la denominación a la que pertenecen ni su madurez espiritual.

“En el proceso de la santificación, tenemos que colaborar con el Espíritu Santo”.

La santificación como una posición:

  • En el momento de la salvación, el Espíritu Santo santifica a cada nuevo creyente al apartarlo para Dios (1 Corintios 1.1, 2).

  • Incluso los corintios, quienes lidiaban con serios problemas de moralidad, fueron santos (1 Corintios 5.1, 2; 6.1, 2, 6-11).

  • La santificación posicional es una obra del Espíritu Santo que se nos concede una sola vez y para siempre, en el momento de la salvación.

La santificación como un proceso:

  • A lo largo de nuestra vida nos sometemos a un proceso mediante el cual somos hechos conformes a la imagen de Cristo (1 Ts 4.1-7).

  • Colaboramos con el Espíritu Santo al rendirnos, entregarnos y andar en obediencia (1 Ts 4.8).

  • Este proceso requiere acción. Se nos ordena poner a un lado cosas como la fornicación, la impureza, las pasiones desordenadas, los malos deseos y la avaricia (Col 3.5-8).

  • Lo que pensamos de nosotros mismos es importante. Comprender que somos santos, y no solo “pecadores salvados por su gracia”, guía nuestro corazón hacia la obediencia.

“Una vez que dejemos atrás este cuerpo físico, seremos santificados por completo”.

La santificación como una promesa:

  • Cuando Jesucristo regrese, Dios nos santificará por completo (1 Ts 5.23; 1 P 1.13).

  • Le veremos cara a cara y seremos semejantes a Él (1 Jn 3.1, 2).

  • La santificación final ocurre en el momento del retorno del Señor, cuando los muertos en Cristo resuciten primero y aquellos que hayamos quedado seremos arrebatados juntamente con ellos (1 Ts 4.16, 17).

Después de ver el sermón

  • En Jesucristo, usted ya es un santo. Puede agradecerle haciendo uso de sus propias palabras o por medio de la siguiente oración: Padre, en ocasiones me resulta difícil creer que me has llamado santo. He sido apartado por tu gracia. Ayúdame a vivir de acuerdo con la persona que me has llamado a ser. Cuando la tentación llegue, recuérdame a Quién le pertenezco y dame las fuerzas para vivir de acuerdo a esa verdad. En el nombre del Señor Jesucristo, amén.

  • ¿Hay algún hábito, relación o patrón que el Espíritu Santo le ha indicado que debe dejar a un lado? En esa área donde todavía necesita colaborar con su dirección, pídale ayuda. Por esas otras en las que ya Él le ha moldeado hacia la obediencia y santidad, dele gracias.