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Sermón de TV

El trono de la gracia

Podemos acercarnos con confianza al trono de Dios, con la convicción de que Él nos escucha.

Predicado por primera vez el 9 de mayo de 1993

En este mensaje, el Dr. Stanley explica que, si comprendiéramos de verdad quién es Dios, acudiríamos a Él en oración con más frecuencia. ¿Qué le impide llevarle sus preocupaciones a Dios? Descubra cómo acercarse al Rey todopoderoso y lleno de amor, y experimentar la paz de su presencia.

Bosquejo del Sermón

La mayoría de las personas de nuestros días nunca han tenido una audiencia con un rey. Si usted no puede imaginarse cómo sería ese evento, no se preocupe, no es el único. En el sermón de hoy, el Dr. Stanley explica lo que significa venir ante el trono de la gracia de Dios, y por qué ese es un lugar de consuelo para los creyentes en Cristo.

Pasaje clave: Hebreos 4.14-16

Lecturas de apoyo: Isaías 6.1-8; Romanos 8.34; 1 Corintios 3.12-15

¿Por qué no dedicamos más tiempo a orar? Una de las razones, es porque no comprendemos quién es Dios en realidad. Una vez que hemos captado la realidad de quién es, nos sentimos motivados a orar más y acercarnos más a su presencia.

► “Todos los que han recibido a Jesucristo como su Salvador personal han sido revestidos con la justicia de Cristo”.

Bendiciones del trono de la gracia (Hebreos 4.14-16):

  • Jesucristo es nuestro sumo sacerdote.

  • Él comprende todo lo que enfrentamos.

  • Gracias a Cristo, somos bienvenidos al trono de la gracia de Dios, en donde está sentado a la diestra de su Padre (Ro 8.34).

  • Nuestra fe en el sacrificio de Jesucristo nos santifica y nos permite llegar ante la presencia de nuestro Padre celestial.

  • En el trono, Dios ofrece su amor, misericordia, bondad y bendiciones.

► “¿Es porque somos dignos? No; y es precisamente en eso que consiste su gracia”.

Los santos del Antiguo Testamento…

  • Se acercaban a Dios en un lugar físico.

  • Tenían una convicción profunda de la santidad de Dios y de la inmundicia de ellos (Isaías 6.1-8).

  • No contaban con el beneficio de que cuando Jesucristo rasgó el velo nos dio acceso directo a Dios.

► “Pedimos cosas pequeñas, porque tememos pedir cosas grandes”.

Los creyentes en Cristo han sido invitados a acercarse al trono de la gracia…

  • Con confianza (He 4.16). Eso no significa que podemos hacerlo sin reverencia. En todo momento debemos reconocer la santidad y el amor de Dios.

  • Sin temor. Reconocemos la soberanía del Señor, pero venimos a Él como sus hijos, sin temor alguno.

  • Con seguridad (v. 15). Nuestra confianza está basada en la humanidad de Jesucristo. Él puede comprender nuestras debilidades.

  • Con la expectativa de sus bendiciones. Cuando hacemos grandes peticiones, honramos la omnipotencia y el amor de Dios.

  • De forma continua. Podemos venir a Dios en oración tan seguido como lo deseemos, sin importar dónde estemos o qué estemos haciendo.

► “Todo lo que debemos hacer es pensar ‘Padre celestial’, y tenemos acceso a su presencia de forma inmediata”.

¿Qué esperar en el trono de la gracia?

  • Misericordia. Dios no nos da lo que merecemos recibir: su juicio.

  • Gracia. El Señor nos da lo que no merecemos recibir: su favor.

  • Ayuda para el oportuno socorro. Nuestro Padre celestial promete suplir la necesidad cuando esta surja.

Después de ver el sermón

  • Esta semana, intente orar con una postura física que demuestre confianza. Siéntese derecho, o permanezca parado, levante su cabeza, y hable con Dios, con toda confianza, pues sabe que ha sido invitado gracias al acceso que le dio Jesucristo. Note la diferencia que marca acercarse a Dios con confianza y seguridad bajo su amoroso cuidado.

  • Desafíese a sí mismo a venir ante el trono de Dios varias veces durante esta semana para pedir por “cosas pequeñas”, y no solo cuando esté ante una emergencia, o durante su tiempo de oración. Agradézcale por su café. Pregúntele qué debe hacer con esa decisión de trabajo que le preocupa. Cuéntele por qué está cansado. Ejercite llegar a su trono de gracia como el lugar accesible que en realidad es.