Existen principios fundamentales para disfrutar de nuestra relación con Dios por medio de Jesucristo; uno de ellos es el espíritu de servicio. El Dr. Stanley explica que el espíritu de servicio no es algo que hacemos por nosotros mismos, sino algo que Dios hace a través de nosotros. Descubra cómo estos principios pueden fortalecer su caminar con Cristo y enriquecer su relación con Él.
Bosquejo del Sermón
Todo creyente está llamado a servir a Cristo, pero no siempre recibiremos los detalles. En el mensaje de hoy, el Dr. Stanley explica cinco claves para tener una vida de servicio. No se trata de lo que hacemos por Dios, sino de lo que Él hace por medio nuestro.
Pasaje clave: 1 Tesalonicenses 5.24
Lecturas de apoyo: Lucas 16.13; Romanos 12.5-8; Efesios 6.5-7; Filipenses 2.13; Colosenses 3.22-24; 1 Pedro 4.10
Muchos creyentes sienten que el andar de fe es un ciclo de intentos y fracasos. Pero ¿y si el problema no radica en el esfuerzo sino en la actitud?
► “Dios no nos dice: ‘Ve y has esta obra’. Más bien, nos dice: ‘Estaré contigo, y obraré por medio de ti en la labor que te he encomendado’”.
Existen cinco claves para tener una vida de servicio exitosa:
1. El servicio no es algo que hacemos para Dios, sino algo que Él hace por medio de nosotros:
Dios es fiel para completar la obra que nos ha enviado a realizar (1 Ts 5.24).
Dios asume toda la responsabilidad de capacitarnos para cumplir la misión que nos ha encomendado (Flp 2.13).
2. Sin importar a quién sirvamos, en última instancia, servimos al Señor.
El enfoque de nuestro servicio está en Cristo (Ef 6.5-7).
Ya sea detrás de un escritorio, manejando, en una tienda, o en una cocina, debemos hacer la obra como si fuera para el Señor (Col 3.23).
► “No hay siervos importantes ni siervos insignificantes. Todos somos siervos de Dios”.
3. Debemos servir según nuestro don espiritual, no según nuestro talento natural.
Al nacer recibimos talentos naturales, pero los dones espirituales los recibimos al ser salvos. Y Dios desea que hagamos uso de ambos.
Existen siete dones espirituales motivacionales: Profecía, servicio, enseñanza, exhortación, dar, liderar y tener misericordia (Ro 12.6-8).
Hemos sido llamados a servirnos los unos a los otros con nuestros dones espirituales (1 P 4.10).
4. No podemos servir a Dios y a nosotros al mismo tiempo.
Ningún siervo puede servir a dos señores (Lc 16.13).
No estamos sirviendo a Dios cuando estamos más interesados en agradar a los demás.
5. El verdadero ministerio se lleva a cabo cuando los recursos divinos satisfacen necesidades humanas, por medio de nuestro servicio amoroso.
Dios ve su necesidad y provee a un siervo que esté disponible.
Dios guía al siervo para que sea su instrumento y así suplir la necesidad.
Dios puede actuar, pero nos invita a ser parte de su obra.
Para que podamos llegar a ser siervos obedientes, se requiere…
Conciencia: reconocer que Dios habla y que hay una necesidad.
Disponibilidad: responder: “Señor, ¿qué quieres que haga?”.
Dependencia: confiar en que Dios obrará por medio de nosotros.
Después de ver el sermón
El Dr. Stanley describe un hermoso triángulo: Dios ve una necesidad, llama a un siervo disponible y obra por medio de esa persona para satisfacer la necesidad. Él podría hacerlo todo por sí mismo, pero nos invita a participar. ¿En qué aspecto de su vida ahora mismo le está guiando Dios a ser ese siervo disponible?
El Dr. Stanley aceptó un trabajo barriendo pisos mientras estudiaba en el seminario. Decidió que barría para Jesucristo, y eso lo cambió todo. Esta semana, elija la tarea más común de su día e intente hacer lo mismo; hágala como si fuera para el Señor. Al final de la semana, observe cómo esto cambió la perspectiva que antes tenía al respecto.