El mejor amigo que podemos tener es el Señor Jesucristo. En este mensaje, el Dr. Stanley explica que Cristo fue amigo de todo tipo de personas y que también puede ser nuestro mejor amigo. Descubra las numerosas maneras en que el Señor Jesucristo nos demuestra su amistad cada día.
Bosquejo del Sermón
Jesucristo dijo algo extraordinario a sus discípulos la noche antes de ser crucificado: “Ya no voy a llamarlos siervos, sino amigos”. Esta semana, el Dr. Stanley reflexiona sobre el significado de que el Hijo de Dios no solo desea nuestra obediencia, sino también nuestra amistad genuina.
Pasaje clave: Juan 15.12-17
Lectura de apoyo: Gálatas 5.22, 23
Todas las relaciones humanas, incluso las más cercanas, tendrán momentos de decepción. Sin embargo, existe un amigo que siempre nos comprende y nunca nos defraudará.
“La amistad de Jesucristo no está basada en nuestros méritos, sino en su amor incondicional”.
¿Por qué no tendemos a pensar en Jesucristo como nuestro amigo?
Sabemos que es nuestro Salvador, Señor y Rey del universo.
Nos cuesta trabajo relacionarnos a nivel personal con el soberano Creador de todo lo que existe.
Debemos recordar que…
Jesucristo mismo nos invita a esa relación cercana. Necesitamos de su amistad.
Aun cuando enfrentamos situaciones difíciles, recordar su amistad cambia nuestra perspectiva.
Jesucristo expresa su amistad hacia nosotros al…
Demostrar su amor abnegado (Jn 15.13). Aun cuando éramos sus enemigos, Él entregó su vida para que llegáramos a ser sus amigos. Aunque una persona estuviera dispuesta a morir para salvar nuestra vida, nunca podrá salvar nuestra alma. El sacrificio de Cristo alcanzó lo que ninguna otra muerte podrá hacer.
Tomar la iniciativa en la relación (Jn 15.16). No lo escogimos, sino que Él nos escogió a nosotros. Cómo el Señor dio el primer paso, tenemos ahora la oportunidad de relacionarnos con Dios.
Permitirnos experimentar el efecto transformador de su amor (Jn 15.14, 15). Todo cambia en nuestra vida una vez que venimos a ser hijos de Dios: nuestro espíritu, corazón, alma y destino eterno. Jesucristo ya no nos llama siervos que solo conocen responsabilidades. Nos llama amigos y nos acoge en su confianza.
Revelarnos cosas que no sabríamos de ninguna otra manera (Jn 15.15). No nos mantiene en ignorancia de los planes y del propósito que Dios ha trazado para nuestra vida.
Facultarnos para que amemos a otros (Jn 15. 12, 13). El mandamiento a amarnos unos a otros solo es posible porque Jesucristo nos amó primero. Él es el modelo perfecto de lo que significa el amor sacrificial.
Al desafiarnos (v. 16). Nos llamó a ir y llevar fruto: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5.22, 23).
Nuestra respuesta a la amistad de Jesucristo:
Jesucristo ya es nuestro amigo. ¿Aceptaremos su amistad?
Recibir la amistad del Señor comienza cuando reconocemos que es nuestro Salvador y rendimos nuestra vida ante Él.
Para aquellos que ya han creído, significa aprender a relacionarse con Jesucristo con cordialidad y honestidad.
Nuestra amistad con el Señor se fortalece al pasar tiempo a solas con Él, para compartir lo que hay en nuestro corazón y confiar en su amor.
Después de ver el sermón
Reflexione en silencio acerca de las palabras que Jesucristo dijo a sus discípulos: “Ya no los llamaré siervos. Os he llamado amigos”. Un siervo trabaja para obtener aprobación; un amigo ya ha sido aceptado y amado. Pídale al Señor que le ayude a comprender esto, no solo como una doctrina, sino como algo que siente en su corazón.
Lea con detenimiento Juan 15.12-17 como si Cristo le hablara directamente. Luego, léalo una segunda vez, sustituyendo su nombre dondequiera que diga “tú”. Observe cómo la perspectiva cambia cuando el pasaje deja de ser visto como si les hablara a los discípulos en general y se convierte en palabras dirigidas directamente a usted.