Una de las razones por las que muchos creyentes viven sin experimentar paz, gozo ni satisfacción es porque no comprenden por completo la gracia de Dios. En este mensaje, el Dr. Stanley explica la importancia fundamental de entender esta gracia.
Bosquejo del Sermón
Puede parecernos un poco difícil aceptar un regalo tan maravilloso como la gracia sin merecerlo, pero eso es lo que la hace tan especial. En el sermón de hoy, el Dr. Stanley explica lo que en realidad significa la gracia y la razón por la cual Dios la otorga.
Pasaje clave: Efesios 2.1-10
Lecturas de apoyo: Mateo 5.16; Lucas 15.11-32; Romanos 4.4, 5; 11.6; 1 Corintios 2.14-16; Gálatas 5.18-21; Efesios 1.4; 2 Timoteo 1.8, 9; Tito 3.4, 5; Hebreos 9.27
Si alguien le preguntara cómo llegó a ser cristiano, ¿qué le respondería?
► “Muchos creyentes creen que tienen que añadir algo más a su experiencia de salvación”.
La salvación solo puede ser por gracia (Ef 2.1-10) debido a…
1. La naturaleza de la humanidad.
El pecado produce la muerte espiritual y separa a la gente de Dios (Ef 2.1).
No somos perdonados gracias a nuestras buenas acciones.
Aunque tengamos un conocimiento intelectual sobre este asunto, puede que no actuemos de acuerdo a nuestra creencia.
La gracia es la bondad de Dios hacia la humanidad, sin valor ni mérito de quienes la reciben (y sin importar el hecho de que nadie la merece).
La salvación es la obra de Dios, por la cual nos libra de la muerte y nos da el don de la vida eterna mediante la fe en el sacrificio de Jesucristo por nosotros.
2. La naturaleza de nuestras obras.
Nuestras obras no son suficientes para que alcancemos la salvación (Ef 2.8, 9).
Aunque los incrédulos realizan buenas obras, ven las cosas que son de Dios como locuras (1 Co 2.14-16).
Dios nos salva por su misericordia y no por nuestras buenas obras (Tit 3.4, 5).
La salvación no es una “recompensa” que nos hemos ganado, sino un regalo de gracia (Ro 4.4, 5).
Aquellos que han vivido con malicia son más propensos a reconocer que no merecen ser perdonados.
Los que se creen “buenos” casi siempre piensan que no necesitan de Dios, pero también comparecerán ante su tribunal para ser juzgados (He 9.27).
No nos hemos convertido en cristianos por decisión propia, sino porque somos hechura de Dios, quien nos ha hecho una nueva criatura (Ef 2.10).
Una de las razones por las que Dios nos salvó fue para que hiciéramos buenas obras (Ef 2.10).
► “La gracia no nos da licencia para pecar. Nos hace vivir en absoluta humildad”.
3. La naturaleza de la gracia.
Nada en nosotros nos hace merecedores de ella.
Dios nos escogió antes de nacer (Ef 1.4).
Para que la gracia sea eficaz no puede estar basada en nuestras obras (Ro 11.6).
Nos muestra que dependemos por completo en Dios.
4. El propósito supremo de Dios al salvarnos.
Consiste en darnos vida y llevarnos hasta los lugares celestiales, donde moraremos con Él y lo glorificaremos (Ef 2.4-6).
Mostrarnos sus abundantes riquezas en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús (Ef 2.7).
La gloria es para Dios incluso hasta el futuro, pues cada creyente es un trofeo eterno de su gracia.
Después de ver el sermón
¿Por qué cree que es tan difícil para muchos aceptar la gracia de Dios, la cual nos ofrece por su amor y de forma gratuita? ¿De qué manera las expectativas de nuestra sociedad, que nos inculca que todo lo podemos conseguir si nos esforzamos, nos inducen a tener esa actitud?
La palabra que se traduce como “gracia” viene del griego charis, la cual significa “regocijarse o estar contento”. ¿Qué le hace sentir un regalo como este?