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Artículo Destacado

Cómo aceptar lo inesperado

Lo inesperado suele ser parte del plan de Dios que, poco a poco, se va revelando.

John VandenOever

Algunas de las mejores historias comienzan de maneras que nadie habría imaginado. Este mes compartimos dos de ellas: un giro inesperado en Karnataka y un continente lleno de pastores con sed de una enseñanza sólida. Ambas nos recuerdan que Dios no necesita que sigamos nuestros propios planes; solo desea que estemos atentos a su dirección.

Fotografía cortesía de World Cassette Outreach, India

Para nuestro amigo James Sundararajan, aprender a prestar atención comenzó con un desvío inesperado.

Por lo general, perderse mientras conducimos es motivo de frustración. Sin embargo, a veces, un camino equivocado nos sorprende con paisajes extraordinarios o nos lleva a descubrir un lugar especial que jamás habríamos conocido de otra manera.

Eso fue precisamente lo que le sucedió a James, colaborador ministerial de En Contacto y director ejecutivo de World Cassette Outreach of India (WCOI), hace unos años, cuando él y su familia se encontraron siguiendo una ruta inesperada rumbo a Goa, en la India.

Google Maps no lo había previsto

Preparados para cuando llegue el momento

“Google Maps nos mostró una ruta más rápida, así que decidimos tomarla. El desvío nos llevó por pueblos que nunca habíamos visitado”, recordó James. “Vimos paisajes preciosos, gente tomando café o chai en pequeñas tiendas al borde de la carretera, carros tirados por bueyes y vacas. Mis hijos estaban fascinados, porque esas escenas no se ven en la ciudad”.

En el camino, llegaron a un pueblo como ningún otro que hubieran conocido en Karnataka. Sus habitantes tenían rasgos africanos, pero los hombres vestían lungis y las mujeres, saris. Fue entonces cuando James recordó haber leído sobre los siddis, una comunidad de ascendencia africana cuyos antepasados llegaron a la India como esclavos en el siglo XVI. Aislados y con escasa representación, los siddis viven en pequeñas comunidades y suelen casarse dentro de ellas. “Tienen una lengua propia, única, que poco a poco está desapareciendo. Por eso, han adoptado el kannada, nuestro idioma oficial”, explicó James.

La experiencia dejó una profunda huella en James. En cuestión de meses, logró contactar con un pastor que tenía vínculos con la comunidad siddi y, juntos, comenzaron a organizar una distribución del Mensajero de En Contacto.

La aldea tenía una iglesia y, pocos minutos después de la llegada del equipo de WCOI, el edificio se llenó con cerca de 200 personas. “Les ofrecimos el almuerzo y tuvimos la oportunidad de sentarnos a conversar con ellos para conocer mejor su historia”, explicó James. La visita culminó con un tiempo de adoración en el que se entonaron las mismas canciones en kannada que James disfruta en su propia comunidad de fe.

Dado que la cultura siddi se transmite principalmente de forma oral, los Mensajeros de En Contacto representan un recurso valioso para su crecimiento espiritual. Estos dispositivos les permiten estudiar las Sagradas Escrituras y cultivar su vida devocional más allá de las reuniones dominicales, acercándolos a la Palabra de Dios en su vida cotidiana.

“Mientras nos alejábamos en coche, vimos a varias personas sentadas en distintos rincones, escuchando el Mensajero”, recordó James. “Esa siempre es una buena señal”.


Es su momento

Fundar iglesias con una formación limitada

Nuestra segunda historia nos lleva a África, donde muchos pastores no tienen acceso a un seminario teológico. De hecho, para la mayoría, esa posibilidad está fuera de su alcance. Es aquí donde entra en juego nuestro taller de Capacitación Principios de Vida, un breve seminario de discipulado basado en las enseñanzas del Dr. Stanley y diseñado para proporcionar a los líderes de iglesias en países en desarrollo una sólida base bíblica.

Fotografía por Gary Longenecker

Mathias Sserugo es el responsable regional de mentoría y discipulado de la Capacitación Principios de Vida en África. Con más de 40 años de experiencia pastoral, colabora con En Contacto desde 2018. El año pasado, organizó más de 45 jornadas de capacitación en distintos lugares del continente. A continuación, compartimos una conversación reciente con Mathias:

John: Mathias, déjame preguntarte algo sobre el Dr. Stanley. ¿Cómo te inspiran sus enseñanzas y su experiencia a la hora de guiar y formar a otros?

Mathias: Veo a alguien que no es un ángel, sino un ser humano que ha atravesado las dificultades de la vida y ha enfrentado sus propios desafíos. Esto me impacta profundamente, porque me recuerda que, incluso cuando me enfrento a situaciones muy difíciles, Cristo me dará las fuerzas para salir adelante, tal como se las dio al Dr. Stanley.

John: ¿Por qué es tan necesaria esta clase de formación?

Mathias: Hablaré en nombre de África, porque de allí vengo. Hay muchísimas personas que han fundado iglesias sin haber tenido la oportunidad de asistir a una escuela bíblica ni de recibir formación alguna. No han ido al seminario; simplemente han fundado una iglesia y han comenzado con mucho entusiasmo. Por eso, nuestro mayor anhelo era encontrar un material sólido, basado en la Palabra de Dios, que pudiéramos enseñar. Cuando descubrimos Principios de Vida, pensamos: “¡Sí, esta es la respuesta a nuestras oraciones!”.

John: Me has contado que tenías apenas 19 años cuando comenzaste a predicar y enseñar. Simplemente aprovechaste una oportunidad que se te presentó. Y probablemente eso mismo es lo que has visto en las historias de otras personas.

Mathias: Exactamente. Hay un movimiento de personas que dejan los pueblos para trasladarse a las ciudades. Es allí donde muchos entran en contacto con el evangelio. Cuando alguien cree en el Señor y se une a una iglesia, comienza a pensar en su familia y en el lugar de donde viene. Lo más habitual es que, después, se le encomiende la tarea de enseñar, aunque apenas tenga formación o no haya recibido ninguna. Y termina enseñando lo poco que haya aprendido en la iglesia de la que procede.

John: ¿Qué cambios has observado en la vida de los líderes a medida que participan en esta formación?

Mathias: En primer lugar, está el cambio que experimentan después del taller. Suelen decirme: “Oye, ¿sabes qué? Me has dado un tesoro. Esto será una guía para mi vida y algo que compartiré con los demás”. Después de participar en estas jornadas de formación, nadie queda igual. Yo tampoco volví a ser el mismo.

John: De las más de 45 jornadas de capacitación que organizasteis el año pasado, ¿cuántas iglesias y cuántas personas se beneficiaron?

Mathias: Cuando visitamos una región, nos aseguramos de invitar a tantas organizaciones diferentes como sea posible. En una capacitación con unos 35 participantes, puede haber representantes de hasta 20 denominaciones distintas. Después, estas personas regresan a sus congregaciones y continúan compartiendo lo aprendido con el mismo entusiasmo. Así que el alcance es enorme. 

John: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de las lecciones?

Mathias: La manera en que están organizadas hace que sean fáciles de comprender y recordar. En África no estamos acostumbrados a trabajar así. Es como invitar a alguien a detenerse, considerar todo un libro de la Biblia y descubrir lo que Dios quiere enseñarle a través de él. Es un recurso útil tanto para quienes saben leer como para quienes no. 

John: Hay distintas etapas en nuestra vida de fe: momentos en los que todo es nuevo y otros en los que, con los años, podemos sentirnos desanimados. ¿Qué les dirías a las personas que atraviesan esas etapas?

Mathias: A un nuevo creyente le diría que acercarse al Señor es la mejor decisión que ha tomado, porque Dios lo creó. Él dispone las cosas para que descubramos cómo encajamos en sus planes. Así que debe seguir adelante y procurar crecer en su relación con Él. Es como dice Juan 15.5: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”. Ningún pámpano puede dar fruto si no permanece unido a la vid. Por eso, permanece en el Señor y Él hará que tu vida dé fruto. Y no olvides compartir con los demás lo que significa vivir en Cristo.

En cambio, cuando llegamos a una edad avanzada, podemos sentir la tentación de decir: “Déjame descansar. Quiero sentarme y esperar el momento de partir para estar con el Señor”. Pero yo diría: “¡No! Sigue adelante con entusiasmo”. En la Biblia encontramos personas como Caleb, que a los 85 años seguía teniendo fuerzas. Los mayores deben acercarse a la generación más joven y decirle: “Este es el camino que debes seguir. Quien camina con Dios por la vida nunca se arrepentirá”.

John: Es un llamado a la acción para todos nosotros, jóvenes y mayores. Has llevado ese sentido de urgencia a todo lo que haces. ¿Qué mantiene viva esa llama?

Mathias: Debemos ver cada momento y cada etapa de nuestra vida como un tiempo que Dios nos ha concedido. Necesitamos escucharlo para discernir qué quiere que hagamos en cada momento. La pregunta es: ¿estoy escuchando su voz? En cualquier momento, al igual que le sucedió a Ester, puede llegar nuestra hora. ¡Este es nuestro momento!


Gracias por dedicar tiempo a leer este testimonio. Nos alegra mucho que nos acompañe. Al continuar con sus actividades, le invitamos a hacer una pausa para mirar el camino recorrido y reflexionar sobre la etapa de la vida en la que se encuentra. ¿Qué giros inesperados ha dado su historia? ¿Qué le está pidiendo Dios en este momento?