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Ratisbona, Alemania. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Cómo sacar el máximo provecho del trabajo

Siempre servimos a Cristo, sin importar quién sea nuestro jefe en el trabajo.

25 de enero de 2026

Efesios 6.5-8

Como dice el dicho: “Si amas lo que haces, no trabajarás ni un solo día de tu vida”. Sin embargo, no siempre podemos hacer solo lo que nos gusta ni trabajar con personas fáciles de tratar. Incluso el trabajo que amamos tiene tareas tediosas. Por eso, nuestra actitud no debe depender del trabajo o de nuestros sentimientos, sino de nuestra posición como hijos de Dios. Mejor aún: “Trabaja para el Señor que amas, y te sentirás realizado todos los días de tu vida”.

Sacamos el mayor provecho de nuestro trabajo cuando nos vemos como siervos del Señor. En cuanto a nuestra actitud hacia el trabajo, aquí está el principio enseñado en la Palabra de Dios: “Obedezcan en todo a sus amos terrenales” (Col 3.22 NVI). La obediencia bíblica no es solo una apariencia externa con quejas internas y resentimiento. Más bien, es un compromiso genuino con el bienestar de los demás.

Los hijos de Dios estamos llamados a ser sus siervos (Ef 6.7), y gran parte de nuestro servicio se da en el trabajo. Como empleados, debemos aplicar principios bíblicos de obediencia y sacrificio, recordando que, aunque tengamos un jefe humano, el Señor es la autoridad suprema que supervisa nuestras acciones. Él desea vernos practicando la justicia en el trabajo y en toda nuestra vida.

BIBLIA EN UN AÑO: ÉXODO 28-30

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