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Meditación diaria

La vida después de la muerte

Para el creyente, la muerte es solo la puerta a nuestro hogar eterno con nuestro Padre celestial.

27 de enero de 2026

Lucas 12.16-20

La idea de la muerte asusta a muchas personas. Pero los creyentes no tienen razón para temer. La tumba vacía del Señor Jesucristo demuestra que hay vida después de que el cuerpo físico muere.

Quienes no son creyentes suelen adoptar una de dos posturas ante la vida. Un grupo acumula riquezas, logros o buenas acciones, esperando “vivir” en el recuerdo de otros. El otro decide reírse de la muerte con la filosofía: “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1 Co 15.32). Aunque su existencia pueda parecer placentera, nunca les dará verdadera satisfacción, porque Dios no quiere que nuestra vida carezca de sentido.

Para todos los que estamos en Cristo, cumplir nuestro propósito único dado por Dios es la clave del verdadero significado. En esta vida, no trabajamos para dejar un legado físico ni desperdiciamos nuestros días buscando placeres. En cambio, ayudamos a los necesitados, influimos en nuestra cultura y alcanzamos a otros para compartir las buenas nuevas del amor de Dios.

Para el creyente, la muerte no es el final. Es la puerta a una nueva vida de servicio al Señor en el cielo. Nuestros días en la Tierra son solo el comienzo de nuestra existencia; parecerán apenas unos minutos comparados con la eternidad que pasaremos en la presencia de Dios.

BIBLIA EN UN AÑO: ÉXODO 34-35

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