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Kauai, Hawái. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Con Cristo en medio de la tormenta

Las expectativas poco realistas pueden impedirnos ver el amor fiel de Jesucristo y su tierno cuidado.

Mateo 14.22-33

Era de noche. Los vientos soplaban con fuerza y las olas embravecidas azotaban la pequeña barca de los discípulos. El Señor Jesús no estaba con ellos; se encontraba en la ladera orando.

En medio de la tormenta, quizá pensaron que los había olvidado. Pero Él sabía justo dónde estaban y lo que enfrentaban. Como es omnisciente, conoce nuestra situación en todo momento. Ninguna oscuridad nos oculta; ninguna prueba nubla su visión. ¡Siempre nos ve, escucha y comprende!

El Señor buscó a los discípulos y todavía hace lo mismo por nosotros. Al principio, sin embargo, no reconocieron a quien caminaba sobre las aguas. A menudo, Él no actúa como esperamos, y nuestras ideas sobre su obra pueden cegarnos a cuán cerca está en realidad.

Experimentar la presencia de Jesucristo en tiempos difíciles nos enseña verdades valiosas. En otra ocasión sobre el agua, los discípulos fueron testigos de su confianza en el Padre y de su autoridad sobre la naturaleza (Mt 8.23-26). En medio de las tormentas, aprendieron quién era Él y su poder. Oremos por ojos espirituales para discernir su presencia, y luego escuchemos su voz y obedezcamos (Jn 10.27).

BIBLIA EN UN AÑO: 2 SAMUEL 18-19