Saltar al contenido principal
Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Contemos nuestra historia

Los seres humanos estamos diseñados por Dios para que nos gusten las historias.

Juan 9.1-12

Los seres humanos estamos diseñados por Dios para que nos gusten las historias. Por eso, cuando contamos a otros cómo nos ha salvado y cambiado, el Espíritu Santo comienza a trabajar en los corazones de quienes tienen oídos para oír. (Véase Mt 11.15.)

Consideremos el pasaje bíblico de hoy, que relata la historia del ciego de nacimiento. Muchos le preguntaron cómo había recuperado la vista, y él se limitó a relatar los hechos: “Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: ‘Ve al Siloé y lávate’; y fui, y me lavé, y recibí la vista” (Jn 9.11).

“¿No es este el que se sentaba y mendigaba? preguntaron. Unos decían: Él es, y otros: A él se parece” (Jn 9.8, 9, énfasis añadido). La transformación del hombre fue tan asombrosa, tan imposible para los estándares humanos, que los observadores comenzaron a elaborar su propia narrativa tratando de explicar lo que había sucedido. El hombre solo repitió: “Yo soy” (Jn 9.9).

Al igual que él, nosotros no tenemos que saber todas las respuestas a todas las preguntas para hablar de nuestro Salvador; solo necesitamos contar lo que el Señor Jesús ha hecho por nosotros. El Espíritu Santo hará el resto.

Biblia en un año: 2 Samuel 18-19