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Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

El amor de Dios y nuestra conducta

¿Por qué el Señor tiene tantas reglas?

Mateo 7.7-11

El amor de Dios no tiene límites, pero eso no significa que nuestro comportamiento no tenga límites. Aunque algunas personas pueden argumentar que las reglas son asfixiantes, cualquier buen padre sabe que los límites son esenciales para criar bien a los hijos (He 12.6, 7). Y también lo es seguir amándolos cuando rompen las reglas. Esto puede traer dos preguntas a la mente:

  1. ¿Por qué el Señor tiene tantas reglas? Están diseñadas para protegernos y traer paz. Pero Dios no fuerza la obediencia. La Biblia no dice ni implica que tengamos que vivir de acuerdo con los Diez Mandamientos o el Sermón del monte para ser amados. (Véanse Ex 20.1-17; Mt 5–7). Sin embargo, obedecer las reglas de Dios es el camino hacia el gozo y la seguridad.
  2. ¿Qué pasa cuando peco? Nadie puede pecar más allá del alcance de la gracia redentora de Dios. Él siempre perdonará. Pero la gracia no es una licencia para pecar. El Señor nos permitirá experimentar las consecuencias del pecado.

Dios ama sin condiciones. Para mostrar su gran cuidado por la humanidad, dio principios sólidos sobre los cuales las personas deben edificar sus vidas. Su afecto no disminuye de ninguna manera hacia quienes ignoran las reglas bíblicas, pero su corazón se aflige por su desafío. Él se deleita en los creyentes que buscan y obedecen su voluntad (1 Ts 4.1).

Biblia en un año: Éxodo 39-40