El libro de Apocalipsis contiene algunas de las descripciones más ricas de nuestro Señor que ofrecen las Sagradas Escrituras. Nos encanta imaginarlo como el bebé en el pesebre y reconocemos la importancia de su muerte y resurrección, pero la historia no termina allí.
A Juan se le dio una visión impactante del Señor exaltado tal como es ahora, en el cielo. El apóstol había sido un amigo cercano de Cristo en la Tierra, pero la visión de su Señor en ese estado glorificado lo abrumó de tal manera que cayó a los pies del Señor Jesucristo como muerto (Ap 1.17).
Jesucristo es representado como el Señor de su Iglesia, simbolizada por los siete candeleros que lo rodean. Él la cuida con celo y la llama a la fidelidad.
Unos capítulos más adelante, el Señor Jesús es revelado como el Cordero de Dios. Él es quien se sacrificó por nosotros; su sangre compró la redención para personas de toda tribu y nación, haciéndolas ciudadanos de su reino. El cielo completo estalla en alabanza y adoración (Ap 5.6-13).
Si cree en Cristo, estos capítulos describen su futuro: estar ante Él, el Señor exaltado por su Iglesia, y unirse a todo el cielo para adorarlo como el Cordero de Dios.
BIBLIA EN UN AÑO: NEHEMÍAS 1-3