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Ave del paraíso, Kauai, Hawái. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

El trabajo es un ministerio

A través del trabajo, el Señor desarrolla nuestro carácter y nos da la oportunidad de amar a los demás.

Efesios 6.5-8

A veces los cristianos separan su vida laboral de la espiritual, pero eso no es sabio. El Espíritu Santo debe estar presente en todo lo que hacemos, y en cualquier lugar debemos reconocerlo como nuestro guía, consolador e intercesor.

El apóstol Pablo enseña que debemos trabajar “como para el Señor” (Col 3.23). Aunque otras personas puedan ser más hábiles o experimentadas, los creyentes se distinguen por realizar su labor con honestidad, sabiduría y fidelidad, confiando en que el Espíritu Santo los equipa para ello.

Servir al Señor en el trabajo significa que nuestro lugar de labor también es nuestro ministerio. Cuando trabajamos como para Él, el trabajo deja de ser solo un medio para ganarnos la vida y se convierte en una oportunidad para madurar y desarrollar nuestras habilidades y autoestima. Además, junto a nuestros compañeros, podemos construir relaciones, compartir nuestro testimonio y glorificar a nuestro Padre celestial.

El trabajo nos permite mostrar el amor de Dios a los demás, y su recompensa va más allá del salario. Quienes lo hacen son bendecidos con un ministerio: un campo de cosecha para el reino, ya sea en una escuela, oficina, obra de construcción, almacén, tienda u otro lugar.

BIBLIA EN UN AÑO: SALMOS 50-54