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Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

La grandeza de Dios

Dios no tiene principio ni fin y siempre es el mismo.

Isáas 40.12-31

Algunas personas piensan que Dios es una fuerza en algún lugar del cosmos, mientras que otras se imaginan a un tipo de abuelo benevolente que pasa por alto los “pecaditos”. Pero estas características no describen quién es Jehová. El Dios real podría sorprenderlas.

Cuando el Padre se describe a sí mismo en su Palabra, está claro que es una persona. A lo largo de la Biblia, es llamado Yahvé, Elohim, Señor, o se habla de Él usando el pronombre masculino (Él). Dios reúne todos los atributos de la identidad personal: inteligencia para razonar, emociones para sentir y voluntad para tomar decisiones.

Al mismo tiempo, la Biblia también muestra la inmutabilidad de Dios, lo que significa que su naturaleza y su carácter nunca cambian —siempre es Espíritu y su amor permanece constante. Los creyentes podemos esperar que los principios y las leyes de Dios se mantengan firmes y que Él actúe justo como ha prometido. Aunque obra de manera diferente en situaciones distintas, esas respuestas (como el deleite, la ira y la misericordia) son matices de su ser, no atributos nuevos.

Dios no tiene principio ni fin y siempre es el mismo (Sal 102.27). Nadie lo creó, lo cual es difícil de entender para los humanos; pero si el Señor fuera del todo explicable, no sería digno de nuestra adoración.

Biblia en un año: Lucas 6-7