Dios desea lo mejor para cada uno de sus hijos, pero a veces quedamos atrapados en hábitos, pensamientos y emociones que impiden experimentar su plenitud. El pasaje de hoy muestra la salida: si permanecemos en la Palabra de Dios, conoceremos la verdad que nos hace libres (Jn 8.32).
Permanecer en la Palabra significa relacionarnos constantemente con las Sagradas Escrituras y aplicarlas a la vida diaria. Al hacerlo, descubrimos grandes bendiciones en Cristo:
Posición. Mediante la fe en el Señor Jesucristo, tenemos acceso directo a Dios y podemos acercarnos a su trono con confianza (He 4.16).
Provisión. La Palabra de Dios da guía, sabiduría y aliento para lo que enfrentamos.
Promesas. Al confiar en lo que Dios ha prometido, su carácter se forma en nosotros: “[llegamos] a ser participantes de la naturaleza divina” (2 P 1.4).
Protección. Caminar en obediencia con Cristo significa que su poder nos guarda contra la tentación y el pecado (2 Ts 3.3).
La libertad comienza con nuestra sinceridad. Reconozca el pecado que le retiene y cimente su vida en la verdad bíblica. Aférrese por fe a las promesas de Dios; Él está listo para recibirle.
BIBLIA EN UN AÑO: SALMOS 120-131