Saltar al contenido principal
Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Las verdaderas riquezas

Lo que más necesita nuestro corazón solo llega por medio de Jesucristo.

Efesios 1.1-8

Segunda a los Corintios 8.9 nos dice que Cristo se hizo pobre para que nosotros pudiéramos tener las riquezas de la gracia. En otras palabras, dejó atrás su divinidad y asumió las limitaciones de la humanidad, todo para nuestro bien. Como resultado, quienes hemos creído en Dios somos:

  • ESCOGIDOS. Dios nos escogió desde el principio para que le perteneciéramos (2 Ts 2.13), aunque no lo merezcamos.

  • REDIMIDOS. Ya no somos esclavos del pecado, porque el Señor Jesús pagó la deuda que teníamos (1 P 1.18, 19).

  • JUSTIFICADOS. Todos hemos pecado, pero a los ojos de Dios, somos “no culpables”. (Véase Ro 3.23, 28).

  • RECONCILIADOS. El pecado nos enemistó con Dios, pero por medio de Cristo nuestra relación ha sido restaurada (2 Co 5.18).

  • PERDONADOS. Dios ha perdonado todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros (He 10.10).

  • LIBERADOS DE LA CONDENACIÓN. Nunca podríamos haber guardado la Ley a la perfección; por eso Cristo vino a cumplirla, y podemos vivir sin miedo a ser condenados (Ro 8.1, 2).

Las palabras anteriores describen a todos los que confiamos en Cristo, tanto si tenemos un buen día o un mal día. Dios nos ve en esos términos porque nos ama. Así como el apóstol Pablo, alabemos a Dios, “que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Ef 1.3).

Biblia en un año: Proverbios 9-12