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Dolomitas, Tirol del Sur, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Los momentos que nos sostienen

¿Cómo podemos silenciar nuestras distracciones lo suficiente para escuchar la voz de Dios?

29 de enero de 2026

Salmo 145.1-5

¿Encuentra usted que la paz llega de forma natural o parece una lucha constante alcanzarla? A veces parece que todo conspirara contra nuestra paz, y nuestro espíritu nunca encuentra descanso. ¿Cómo podemos silenciar las distracciones lo suficiente para escuchar la voz de Dios?

La clave está en la meditación. Tal vez piense: la meditación es demasiado centrada en uno mismo; no sirve para nada en la vida de un cristiano. Pero la verdad es que la meditación no se trata de escucharse a sí mismo; al contrario, se trata de aquietar su mente y prestar atención a los suaves susurros del Señor (Sal 119.15).

Piense en su vida de oración: ¿qué voz es más prominente, la suya o la del Padre celestial? La mayoría del tiempo lo dedicamos a hablar, agradecer y pedir ayuda. Aunque Dios nos invita a presentar nuestras peticiones (Fil 4.6), si nunca escuchamos atentamente su respuesta, ¿cómo sabremos lo que quiere comunicar?

El tiempo que dedicamos a escuchar al Señor es un buen indicador de cuánto respetamos y disfrutamos nuestra relación con Él. Considere sus propios hábitos de oración, y si siente que las cosas podrían mejorar, comprométase a escuchar lo que Dios quiere compartir con usted.

BIBLIA EN UN AÑO: ÉXODO 39-40

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