Saltar al contenido principal
Ovejas en las Montañas Dolomitas, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

¿Qué hay en un nombre?

A veces, nuestros fracasos dan testimonio de la fidelidad inagotable de Dios.

Génesis 21.6, 7

Dios escuchó la risa escéptica de Sara un año antes, cuando le prometió a Abraham que tendrían un hijo. Creer tal cosa le debió haber parecido a ella demasiado ilógico. Pero entonces, la incertidumbre de esta anciana se convirtió en alegría con el nacimiento milagroso de su hijo. El bebé recibió el nombre de Isaac, tal como Dios había ordenado a Abraham en Génesis 17.19.

El nombre de Isaac significa “el que ríe”. La incredulidad anterior de Sara ante la posibilidad de ser madre por primera vez a los 90 años se convirtió ahora en una parte notable de su testimonio. Ella dijo: “Dios me ha hecho reír, y todos los que se enteren de que he tenido un hijo se reirán conmigo. ¿Quién hubiera dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos? Sin embargo, le he dado un hijo en su vejez” (Gn 21.6, 7 NVI).

En vez de sentirse avergonzada por dudar de lo que Dios había prometido, ahora Sara tenía la oportunidad de recordar el milagro de Dios cada vez que mencionaba el nombre de Isaac. En un año, la naturaleza misma de la risa incrédula de Sara se transformó en un testimonio gozoso de la fidelidad de Dios.

Biblia en un año: GÉNESIS 42-45