Saltar al contenido principal
Atardecer, Alaska. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Salvos por gracia

Nuestras fuerzas no son suficientes para salvarnos, solo por medio de Cristo encontramos esperanza y paz para la eternidad.

Romanos 5.1-11

Las palabras de Pablo en Romanos 5 pueden parecer sorprendentes. En lugar de escribir sobre lo que hicimos para ganar el favor de Dios, habló de lo que Él hizo cuando aún estábamos lejos: “Cuando aún éramos débiles… [Cristo] murió por los impíos. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro 5.6, 8).

Observe el momento. Cristo no esperó a que fuéramos limpios de todo pecado. No se detuvo hasta que estuviéramos más cerca de ser dignos. Se acercó a nosotros aunque no teníamos nada que ofrecer, y esa fue justo la razón por la que pudimos venir a Él.

Esta es la imagen de la gracia: no es una recompensa para quienes lograron ordenar sus vidas, sino un rescate para quienes no podían hacerlo. Pablo dice que éramos impotentes, pecadores y enemigos de Dios, al enfatizar hasta dónde llegó el amor del Señor por nosotros (Ro 5.6, 8, 10).

Como resultado, tenemos paz con Dios por medio de Cristo (Col 1.19, 20). No es una tregua frágil, sino una paz estable basada en lo que nuestro Salvador ha hecho, no en nuestras limitadas fuerzas. La buena noticia es que hemos sido amados desde el principio por Aquel que decidió reconciliarnos con Él.

BIBLIA EN UN AÑO: LUCAS 8-9