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Parque Nacional de los Glaciares, Montana. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

La gracia necesaria

No se rinda cuando lleguen las pruebas. Dios ve el panorama completo, mientras que nosotros solo podemos ver el dolor.

2 Corintios 12.7-10

Pensé que la vida cristiana iba a ser más fácil. ¿Ha dicho usted lo mismo? A veces nos acercamos a nuestro Padre celestial pensando que Él resolverá todos nuestros problemas y asegurará nuestra felicidad. Pero la Biblia muestra algo distinto. El apóstol Pablo fue un hombre a quien el Señor usó en gran manera y, sin embargo, su vida no fue fácil. (Ver 2 Co 11.24-28).

En cierto momento, Pablo pensó que su dolor era demasiado para soportarlo y rogó a Dios que se lo quitara. No hay nada malo en pedir al Señor que alivie nuestro sufrimiento, pero ¿qué hacemos cuando Él decide no hacerlo? La promesa dada a Pablo también es para nosotros: “Bástate mi gracia” (2 Co 12.9).

La gracia de Dios es su provisión para nosotros en medio de la dificultad. Él ve el panorama completo cuando nosotros solo vemos el dolor. Sus propósitos incluyen nuestro crecimiento espiritual, un carácter semejante al de Cristo y una fe firme bajo presión. Aunque sea difícil aceptarlo, las pruebas son esenciales para formar estas cualidades en nosotros.

Cuando confiamos en Cristo en medio de la lucha, cada dificultad se convierte en una oportunidad para que Él muestre su carácter y su poder —no solo para nosotros, sino también a través de nosotros.

BIBLÍA EN UN AÑO: JUAN 8-9