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Familia de gansos, Alaska. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Nuevas cada mañana

La fidelidad, la misericordia y el amor del Señor están disponibles hoy, mañana y siempre.

Lamentaciones 3.22-25

El libro de Lamentaciones fue escrito entre escombros. Jerusalén había sido destruida, el templo yacía en ruinas, y el pueblo estaba disperso, afligido y desconcertado (Sal 137.1). Sin embargo, en medio de ese dolor, el autor hizo una pausa para decir algo asombroso: “Las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana” (Lm 3.22, 23 NBLA).

Si alguna vez hubo un momento en que la bondad de Dios parecía haberse agotado, era este. Pero el escritor pudo mirar los escombros y ver, debajo de todo, la fidelidad inmutable del Señor.

La constancia de Dios no está ligada a nuestras circunstancias ni a nuestro desempeño. No disminuye en los días difíciles. Es inquebrantable, paciente y siempre está presente, como un manantial que nunca se seca, renovándose cada mañana, ya sea que lo notemos o no.

Eso significa que nunca hay un día en que la bondad de Dios hacia usted se haya agotado. Ni cuando esté luchando o pasando por una aflicción. Ni aun cuando se sienta lejos de Él. Sus compasiones son nuevas hoy, y lo serán también mañana. Sea lo que sea que le pida, tenga esto presente: el amor que le ha sostenido hasta ahora seguirá sosteniéndole en el futuro.

BIBLIA EN UN AÑO: LUCAS 23-24